España volvió a dejar claro que la consecución de la Eurocopa le ha dado ese plus de confianza que históricamente siempre le ha faltado y que la decepción de la Copa Confederaciones no ha mermado un ápice el “modus operandi” del cuerpo técnico.
El miércoles contra los galos la selección volvió a jugar un gran fútbol, mucha posesión de balón y poco riesgo para la portería de Iker. Lo bueno es que cada vez parecen más los jugadores que se quieren apuntar al carro del Mundial y eso solo puede tener un beneficiario: la propia selección.
El medio campo volvió a demostrar que tiene una multitud de variantes y que varios jugadores se pueden alternar con el mismo objetivo: la posesión de balón con miras a la portería contraria. Iniesta y Silva con su movilidad volvieron locos a los franceses y Xabi Alonso y Busquets son dos perfectos guardaespaldas por si algo falla.
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