Para mi esta es la gran sorpresa de esta edición de la Champions (junto con la eliminación del Madrid). El Manchester no supo mantener su renta y acabo elimiando por el Bayern, dejando la competición sin ingleses en semifinales por primera vez en 8 años.
La verdad es que el partido empezó trepidante, lo ingleses salieron enchufadísimos y los alemanes dormidos, así que en solo siete minutos Gibson y Nani (golazo de espuela) ya habían puesto el 2-0 en el marcador. Ferguson sorprendió dando entrada a Rooney (creo que fue un fallo grandísimo) y parecía que los ‘red devils’ iban a pasar sin problemas. Pero en frente tenían un equipo alemán, de esos que nunca se rinden, que explotan sus virtudes al máximo. El descanso llegó con 3-1 en el luminoso de Old Trafford, pues Nani hizo el tercero y Olic descontó para los bávaros. La sensación era que los ingleses habían desperdiciado la oportunidad de sentenciar y que iban a sufrir. Así fue, el rodillo alemán salió con energías renovadas y puso cerco a la meta de Van der Saar, ayudó mucho que el joven brasileño Rafael se autoexpulsara con una segunda amarilla tan clara como innecesaria (Ferguson no tiene ninguna razón al quejarse), agarró a Ribéry muy lejos del área. Esa acción hizo creer aún más a los alemanes, y los ingleses se atrincheraron atrás a la espera de alguna contra. Mientras, Rooney era sustituido. Tanto fue el cántaro a la fuente que al final se rompió, tuvo que ser en una acción de los ‘cracks’ del Bayern, córner que saca Ribéry y volea impecable de Robben. Un golazo.
Me esperaba un asedio por parte del Manchester, pero no ocurrió así, el Bayern controló el partido y pasó menos apuros de los esperados. Creo que ahí es cuando hubiera tenido que jugar Rooney, bajo ese contexto, y no desde el principio; tan sólo por intimidación la defensa alemana hubiera reculado unos metros. Los ingleses carecieron de recursos para anotar un gol salvador, Berbatov no es Rooney y Giggs no es el de hace años. En definitiva, el Bayern se tomó su revancha de la final dramática del 99 en Barcelona.
Los alemanes son un equipo serio, ordenado, pero nada del otro mundo, para mi no son el equipo que hace una década dominaba la competición. Atrás me parecen un equipo lento y desordenado y un mediocampo con mucha lucha y fuerza, pero con poca creación, adelante sin embargo, tienen dos jugadores desequilibrantes, Robben y Ribéry, y dos delanteros centro muy potentes, Olic y Mario Gómez. Lo que si parece que han recuperado es la fuerza mental que siempre ha caracterizado a los conjuntos alemanes: no hay que darlos por muertos nunca.
Prueba de esto es que han calcado las eliminatorias de octavos y cuartos. 2-1 ganando en casa y 3-2 perdiendo fuera. En ambas estuvo muchos minutos eliminado y en ambas surgió la figura de Robben haciendo el gol salvador. Quizá en Madrid se estén arrepintiendo: Robben y Sneijder metiendo a sus equipos en semifinales. Cosas del fútbol.
Así las semis son Barça-Inter y Bayern-Lyon. Creo que el vencedor de la eliminatoria entre catalanes y lombardos será el campeón en Madrid. Aunque esta edición de la Liga de Campeones está deparando muchas sorpresas.











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