La final soñada por todo el barcelonismo se esfumó. No pudo ser. El 3-1 de la ida fue una losa demasiado pesada. El Inter de Mourinho llega a la final 38 años después.
Demasiada presión , demasiada tensión. El público ‘blaugrana’ respondió a la petición del club y abarrotó por completo el Camp Nou, con gritos, con bufandas, con un mosaico espectacular, todo hacía presagiar una noche inolvidable, y así fue…. para el Inter.
El partido comenzó con un alto ritmo de balón por parte del Barça y con los italianos atrincherados atrás, esperando cazar alguna contra con Diego Milito de único punta. Keita, Xavi, Busquets y Touré Yaya poblaban el medio campo tratando de sorprender con su movilidad, con Messi y Pedro intercambiando posiciones para tratar de despistar a la zaga interista. Ibrahimovic también estaba por allí, pero hacía más bien poco. Lo peor del partido es que no pasaba nada, cogía la pelota el Barça, se estrellaba en la defensa, la regalaba el Inter, la volvía a coger el Barça… parecía un bucle eterno, en el que uno quería y no podía y el otro no quería porque no sabe. Bueno, algo si pasó, la expulsión de Motta por manotazo a Busquets. El brasileño sigue siendo el mismo que cuando lo echaron de Can Barça, provocador, marrullero y, perdónenme, tonto de remate, suerte para él que su equipo pasó, de lo contrario hubiera sido el cabeza de turco perfecto. Con la mencionada expulsión, el Inter se echó más para atrás (si cabe) y se dedicaron a despejar balones y perder tiempo.
La segunda parte tuvo el mismo guión, control de la pelota y poca efectividad, los minutos iban pasando y no se veía la forma en que pudieran hacer el gol que metiera el miedo en el cuerpo a unos, y la esperanza a otros. Bojan y Maxwell entraron por los nulos Milito e Ibra, y Guardiola dio entrada a Jeffren para ensanchar más el campo, pero ni con esas. Solo muy al final, cuando los ‘neroazzurros’ estaban agotados tuvo el Barça la sensación de que podía llegar el gol, y llegó. Tuvo que ser Piqué (el mejor de largo del partido) el que hiciera de Ibrahimovic (tiene miga…) y que, partiendo de un probable fuera de juego, driblara majestuosamente a Julio César y anortara el gol de la esperanza. Esos 10 minutos que se jugaron después fueron los más intensos del partido, jugados en la frontal italiana, la tuvo Xavi y sobretodo en un gol anulado a Bojan por supuesta mano (parece involuntaria) de Touré Yaya en el descuento, pero no pudo ser, eliminación y muchas, muchísimas cosas por analizar. Aquí van unas cuantas:
1) El invento de poner a Gabi Milito de lateral no funcionó, el argentino estuvo horrible.
2) A estas alturas de temporada, se puede decir que el trueque Eto’o-Ibra no ha sido rentable. Bueno, miento. Para el Inter ha sido un chollazo; 40 millones € y de regalo un delantero capaz de sacrificarse y jugar casi todo el partido de lateral. ¿Se imaginan ustedes al sueco haciendo lo mismo?
3) El Barça depende de Messi y Messi del Barça; el equipo acusó la baja forma del argentino y a su vez el argentino echó en falta el tradicional juego veloz y preciso del Barcelona.
4) La plantilla del Barça es corta, faltan jugadores de primer nivel capaces de salir del banquillo y cambiar el partido.
Además, a nivel personal, ayer vi cosas que me parecían imposibles:
1) No creía posible que el Barça, este equipo que ha maravillado con su fútbol, que ha ganado seis títulos en un año, creara tan pocas oportunidades de gol jugando con uno más casi todo el partido.
2) Que un equipo con el 20-25% de posesión de balón juegue la final de la Champions.
3) Que un equipo que no chuta ni una vez a portería juegue la final de la Champions.
4) Que un equipo que tiene como táctica despejar el balón lo más lejos posible y perder el máximo tiempo posible tenga como premio jugar la final de la Champions.
5) Que el equipo que practica los apartados 2, 3 y 4 sea el cuatro veces campeón del Calcio y su entrenador sea uno de los considerados mejores del mundo.
No me malinterpreten, tiene mérito aguantarle al Barça tanto tiempo con uno menos, pero eso debería de ser un recurso, no un modo de ver el fútbol. Es que no me imagino ser seguidor de un equipo así, me habría muerto de un infarto desde hace tiempo.
En fin, que el Inter está en la final y a nadie le va a importar como ha llegado, también hay que reconocerle sus méritos, se han cargado al Chelsea y al Barça. Ahora le espera el Bayern. Que gane el mejor o por lo menos, el que intente hacerlo mejor. Florentino y el madridismo no tuvieron pesadillas ayer.